Sé que muchos van a decir que Argentina es la campeona vigente y que mientras estén Messi y Scaloni hay que respetarla. Y estoy de acuerdo. Pero si analizamos los números recientes y no solo la historia, para mí España llega al Mundial 2026 con una ligera ventaja.
Desde la Eurocopa 2024, España ha sido probablemente la selección más consistente del mundo. Ganó el torneo derrotando a Alemania, Francia e Inglaterra, y mantuvo una de las medias de posesión más altas entre las grandes selecciones, además de registrar más de 2 goles por partido en competiciones oficiales durante los últimos dos años. A eso hay que sumarle una generación que mezcla juventud y experiencia: Lamine Yamal, Nico Williams, Pedri, Gavi, Fabián Ruiz y Rodri forman un núcleo que todavía no ha alcanzado su techo.
Argentina sigue siendo una potencia, pero llega con un grupo más veterano. Messi tendrá 39 años durante el torneo y varios de los referentes de Qatar 2022 superan ya la treintena. Eso no significa que hayan dejado de ser competitivos, pero sí que el margen físico es menor en una Copa del Mundo que tendrá 48 selecciones, más viajes y un calendario especialmente exigente.
La principal diferencia para mí está en el ritmo de juego. España es capaz de presionar alto durante largos tramos, recuperar rápido la pelota y sostener una intensidad que pocos equipos pueden igualar. Argentina, en cambio, suele sentirse más cómoda en partidos controlados, donde puede gestionar los tiempos y aprovechar la jerarquía de sus figuras.
Además, el nuevo formato puede favorecer a equipos con planteles profundos. Y ahí España tiene una ventaja importante. Luis de la Fuente puede rotar piezas sin alterar demasiado la identidad del equipo. Argentina tiene mejores líderes y una mentalidad ganadora extraordinaria, pero España parece tener más recursos físicos para afrontar un torneo tan largo. No es casualidad que muchas simulaciones, modelos estadísticos y hasta algunos
sitios para jugar con los resultados del Mundial sitúen a España entre las principales favoritas.
Para mí, Argentina puede eliminar a cualquiera en una noche inspirada. Pero si hablamos de probabilidades de sostener siete u ocho partidos de máximo nivel consecutivos, hoy veo a España un paso por delante.
No porque sea una selección más grande que Argentina. Simplemente porque el contexto actual parece favorecer más a un equipo joven, profundo y acostumbrado a imponer su ritmo desde el primer minuto.